4.10.06

Miss mundo…

Es legendaria y de sobra conocida, la poca tolerancia que tenemos los hombres para soportar el dolor.
Estoy en la recta final de un proceso de simetrización de testículos, intervención que no ha representado prácticamente ningún peligro para mi integridad física, pero no hay que olvidar, que ninguna intervención quirúrgica está exenta de cierto peligro, y más si hay involucrada alguna zona noble, susceptible a que se le causen daños irreparables que no puedo asumir alegremente, pues ya he crecido, pero aún no me he multiplicado.
Dejando claro, que no se trataba de una intervención mayor, y que no me jugaba la vida, pues dado el caso, seguramente hubiera optado por el plan B, que consistía en aumentar un par de tallas los calzoncillos, no ha dejado de ser un proceso en el que he sufrido algunos dolores, muchas incomodidades, y la humillación de tener que utilizar un wonderball.
Estaba apalancado en el sofá, pensando en esta y otras tonterías análogas, cuando un zapping ocioso me llevó hasta un programa que me teletransportó a los principios de Tele 5, cuando emitían programas culturales tales como: “Ay que calor”.
El programa de marras, se llama: “Casino strip pocker”, que como ya habréis adivinado, consiste en una partida de pocker entre el presentador, y unas exuberantes concursantes, cuyo único requisito es que estén patrocinadas por una fábrica de silicona, y tener el coeficiente intelectual de Yola Berrocal.
Para poder jugar, cambian ropa por fichas, obsequiando al aburrido público, con un stripteasse que se la pondría blanda al mismísimo Rocco Siffredi, y que además deben ser del género idiota, pues llevan de entrada, menos ropa que la mona chita, con lo que su crédito es más bien escaso, y no hablemos de sus habilidades para jugar pocker, estas tías no ganarían ni al solitario, haciendo trampas.
Las chicas en si, me la traían floja, y más teniendo lo que tengo en casa. Solo por un segundo, llegué a temer que se me abrieran los puntos, pero descubrí que el plástico no me pone.
Y aunque parezca extraño, el programa me hizo pensar, que no es poco, en la cantidad de operaciones a las que se tienen que someter, para conseguir cuerpos con más curvas que el Gran premio de Montecarlo, ¿Vale la pena sufrir tanto dolor?, ¿necesita realmente un/a joven de 16 ó 17 años algún tipo de corrección?, y a esa edad ¿Está un cuerpo totalmente desarrollado?...
Que nadie me malinterprete, creo en la cirugía para prevenir enfermedades, o para corregir malformaciones congénitas, o para reparar los devastadores efectos de una operación, digamos, de cáncer de mama, o para liberar a aquellas personas, que el Gran Gracioso, ha encerrado en un cuerpo que no les corresponde…
Y estaba en plena efervescencia gris, cuando me entero que se ha celebrado el nuevo certamen de Miss mundo 2006, y que ha ganado una chica checa de 18 años, que dejaba a la Anita Obregón y a la Cher, como meras aficionadas.